Con ocho puntos sumados y 25 goles recibidos, Cruz Azul no tiene contento a nadie. Esta productividad es una de las más bajas que ha tenido el club en los últimos 20 años. Incluso, a más de uno recordó que una goleada similar (6-1 frente al Fénix de Uruguay en la Copa Libertadores) detonó el proyecto de Mario Carrillo en 2003, provocando la salida del entrenador y la rescisión de contrato de todo al plantel.

Hoy no son las mismas medidas –drásticas en todos los sentidos–, pero sí una preocupación similar. Después de 10 partidos, Cruz Azul solo estuvo peor en el Apertura 2004 cuando apenas había sumado siete puntos y era último lugar; en el Clausura de ese mismo año, la situación era idéntica: ocho puntos y penúltimo de la clasificación.

En estos tres torneos también La Máquina tuvo cambios de entrenador. Carrillo, como ya se dijo, se fue en la jornada 9 de la Clausura 2003; llegó Meza, quien dirigió ese torneo, uno más y fue cesado en la jornada 9 del Clausura 2004; en su lugar entró Luis Fernando Tena, quien al semestre siguiente se tuvo que marchar después de 10 jornadas disputadas. Al Ojitos le alcanzó para meterse al repechaje, mientras que el Flaco logró llegar hasta las semifinales.

Desde entonces La Máquina no había estado tan bajo después de las 10 primeras jornada; obviamente las alarmas están prendidas para no repetir el sótano del Clausura 2009 al final de la temporada, y sí tratar de rescatar el torneo, arañando la repesca.