La cita en la explanada de la T-Mobile Arena, sede del tercer combate entre ambos, estaba pactada para las 13 horas de Las Vegas. El sol caía a plomo, pero ni eso mermó al millar de aficionados, mexicanos en su mayoría, para presenciar el último escalón antes de la grandiosa función.

El Canelo hizo un campamento en San Diego en el que se concentró en la preparación física y la estrategia, con análisis de los dos enfrentamientos anteriores con Gennady, que terminaron con un triunfo para el mexicano y un empate.

“Mi tirada es terminar esta pelea antes de los 12 asaltos, pero sé que tengo un gran rival enfrente, uno fuerte e inteligente”, señaló Saúl en la rueda de prensa previa, horas después de que su entrenador aceptó que será un combate duro, porque a los 40 años Golovkin mantiene su potente pegada y está en forma.

 

Con 42 victorias, un empate y un revés, estos dos últimos ante el Canelo, el portentoso Golovkin es uno de los grandes púgiles de este siglo y hay expectativas por el duelo porque entre los dos hay una gran rivalidad, con ofensas incluidas en las semanas anteriores a la pelea.

Después del pesaje de todas las peleas preliminares, fue poco antes de las 14 horas cuando llegó el momento estelar.