Si quieres conocer las curiosidades del Panteón de Agripa en Roma has llegado al mejor sitio de internet para conocerlas, y así, descubrirlas antes de viajar a Roma y visitarlo.

 

Curiosidades del Panteón de Agripa

Son muchas las curiosidades del Panteón de Agripa, un edificio majestuoso, y por el cual siento un cariño especial, por eso aquí te hago un listado de ellas para que las disfrutes tanto como yo al conocerlas:

1. El panteón original no es el actual

Como ya había mencionado, el actual Panteón de Agripa fue edificado sobre las ruinas del antiguo Panteón construido en el año 27 a.C. por Agripa.

El motivo de ello, dos incendios que arrasaron con el edificio, salvándose tan solo el pórtico. Tras el primer incendio en el año 80, se hicieron unas primeras reconstrucciones durante el mandato de Domiciano.

Y ya en el año 110, durante el periodo de Trajano, ocurrió un segundo incendio que precisó de una reconstrucción total en tiempos de Adriano que daría como resultado el edificio actual.

pronaos panteón agripa

2. En el pasado quedaba más alto: posee un frontón más pequeño de lo normal

Algo muy curioso, es que en la antigüedad se accedía por una escalera, ya que el edificio se encontraba a 1,32 m sobre el nivel de la plaza.

Por lo que más adelante se eliminaron las escaleras y se elevó el nivel del suelo que enfrenta al pórtico.

Un pórtico que fue diseñado en sus orígenes con columnas monolíticas de granito de 50 pies de altura romanos, unas 100 toneladas de peso y capiteles de 10 pies de alto de estilo corintio.

De esta manera, tendríamos un frontón visible en el cuerpo intermedio ocultándolo, aunque los constructores realizaron cambios al final, para poder usar columnas con fustes de 40 pies y unos capiteles de ocho pies.

Los expertos apuntan que se hizo así posiblemente porque se encontraron con problemas logísticos durante la construcción.

3. Nunca llevó el nombre del primer emperador de Roma: Augusto

Aunque es sabido que el emperador Marco Agripa fue quien mandó a construirlo para consagrar al primer emperador romano Augusto, éste nunca ha llevado su nombre.

Una muestra de ello lo podemos ver en el arquitrabe del edificio actual, con la inscripción original del primer edificio.

Se cree que el motivo, era la necesidad del emperador de huir de la aún reciente historia de la antigua República de Roma y del mandato del dictador Julio César.

inscripción fachada del panteón

4. La inscripción que vemos en su fachada miente

Como ya hemos comentado, el Panteón actual fue construido por orden de Adriano en el mismo lugar donde estaba el templo original de Agripa.

Sin embargo, la inscripción del Panteón cita “Marco Agripa, hijo de Lucio, lo hizo en su tercer consulado”, algo que no es cierto.

Además, después de que el arqueólogo Rodolfo Lanciani realizase excavaciones en el siglo XIX, llegó a la conclusión de que el Panteón de Roma original estuvo orientado al sur, opuesto al actual, que se orienta al norte.

Un edificio que poseía una planta con forma de T acortada y la entrada en la base, y del que sabemos gracias a algunos autores clásicos, que el antiguo templo no era un Panteón dedicado a todo los dioses como el de Adriano.

Agripa dedicó realmente este templo al culto de la dinastía Julio-Claudia, familia del emperador Augusto, por lo que probablemente estuvo dedicado a los protectores de esta familia: Marte, Venus y el divinizado Julio César.

De otro lado, se sabe que Adriano no imprimía su nombre en los edificios que mandaba construir, al contrario de lo que sí hacía Trajano, por lo que al final se mantuvo la inscripción original.

5. El lugar elegido para su construcción no fue elegido al azar

Marco Vipsanio Agripa, fue uno de los generales y políticos romanos más cercanos al primer emperador romano de la historia, tanto que se casó con su hija Julia la Mayor.

Por eso, el Panteón de Agripa fue construido fuera de las murallas de Roma en uno de los terrenos de su familia y en el que, según cuenta una leyenda, fue el lugar exacto donde desapareció Rómulo.

Un Rómulo considerado el fundador de Roma y convertido en Dios, divinizado, a partir de su desaparición.

Cúpula del Panteón